Las Terapias Energéticas

"El causante del desgaste en el cuerpo no es solo el estrés, sino la exposición prolongada a la tensión"

Hans Selye (1907-1982)


El componente común de estas terapias es la oportunidad que ofrecen de liberar el estrés, considerado el factor principal de las enfermedades en un 80% y un factor que influye en el otro 20%.

Estas terapias rompen los patrones de estrés llevando al cuerpo a una experiencia lejos de la rutina diaria. Una aplicación interrumpe el estrés; más sesiones provocan un cambio; un tratamiento prolongado enseña al cuerpo a operar de forma más efectiva.

El objetivo de la medicina Oriental es trabajar con los puntos fuertes y las preferencias del cuerpo y con su tendencia natural a sanarse. Se basa en una visión totalmente distinta a la Occidental: la creencia de que funcionamos con “energía vital”.

Esta energía se traslada a todas las partes del cuerpo a través de un sistema de canales, de un modo muy similar al del transporte de la sangre y del corazón por las venas y arterias. Aplicando un masaje sobre un punto de presión situado en la línea de un meridiano –o bien insertando una aguja de acupuntura o quemando moxa-, se puede influir en el movimiento del Qi. Trabajar sobre el lugar correcto libera el Qi retenido, lo frena si se movía demasiado rápido o lo dirige a una zona que antes omitía.

Hay una importante diferencia entre el sistema Occidental y el Oriental: se puede disecar un cuerpo humano y mostrar las venas y las arterias, pero jamás se podrán ver los meridianos con el microscopio ni tomar una muestra de Qi para analizarlo. Al igual que las emociones o el alma, nuestra fuerza vital existe en un nivel que no podemos ver.

Aunque parezca un sistema fantasioso, en muchos lugares del mundo se utilizan versiones de éste desde hace miles de años, y los científicos que se toman el tiempo de estudiarlos con métodos de investigación actuales, están descubriendo su efectividad.